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Reforma previsional: un manifestante que perdió un ojo durante los incidentes podrá investigar a la Policía

Un manifestante que perdió un ojo durante los incidentes con las fuerzas de seguridad durante las protestas por la ley de reforma previsional el 18 de diciembre pasado podrá investigar el caso para dar con los oficiales de la policía porteña que le provocaron la lesión. El juez federal Sergio Torres lo aceptó como querellante, lo que significa que podrá pedir medidas de prueba, lo que sus abogados ya hicieron.

Se trata de Horacio Daniel Ramos, militante del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), quien recibió un disparo de bala de goma que le quedó incrustado en el ojo derecho por lo que tuvieron que sacárselo en una operación.

Fuentes judiciales informaron a Infobae que el juez Torres aceptó el pedido de Ramos para ser querellante y le solicitó al Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, de quien depende la Policía porteña, que tome las medidas necesarias para “identificar al personal policial de aquella fuerza que habría intervenido en los sucesos que damnificaran a Horacio Daniel Ramos”. Para eso, el magistrado envió la descripción física que la víctima hizo de sus agresores.

El rol de querellante implica ser un acusador particular dentro de la causa y permite hacer distintos planteos y pedidos, como solicitar medidas de prueba.

Ramos, de 53 años, participó el 18 de diciembre pasado de la manifestación frente al Congreso en contra del proyecto de reforma previsional que iba a debatir la Cámara de Diputados y que luego convirtió en ley.

En la presentación que hicieron sus abogados María del Carmen Verdú e Ismael Jalil, Ramos relató que llegó a la Plaza del Congreso cerca del mediodía junto con otras personas del FOL, un movimiento social de trabajadores precarizados del que forma parte, y que estuvo en la esquina de las calles Yrigoyen y Solís.

Primero comenzaron los violentos incidentes por parte de un grupo de manifestantes –dos de ellos están detenidos y otro se encuentra prófugo– y luego las fuerzas de seguridad reprimieron. Ramos contó que primero fue herido con un disparo otro compañero de su movimiento y después él cuando intentaba cubrirse detrás de un árbol.

“Alcancé a ver dos tiradores al frente de donde me encontraba, uno en diagonal a la izquierda y el otro recto hacia la derecha. En un momento que intenté asomar la cabeza para ver qué pasaba, sentí un fuerte impacto en la cara y un dolor penetrante en el ojo derecho, en el que inmediatamente perdí la visión. Me toqué la cara con la mano y vi sangre”, señaló en su presentación.

Luego lo atendieron en el local de las Madres de Plaza de Mayo y después fue llevado a una carpa de emergencias en la esquina de Callao y Rivadavia. “En ese momento se produjo una situación confusa, ya que irrumpieron en el lugar varios policías, entre ellos un hombre y una mujer, que comenzaron a insultarme, y uno de ellos me pegó en la cabeza. Mientras un empleado del sistema de emergencia (103) forcejeaba con el policía, como pude me incorporé y salí de la carpa, muy mareado”, contó.

Finalmente fue llevado en una ambulancia al hospital de oftalmológica Santa Lucía donde le diagnosticaron un estallido de globo ocular y fue operado tres veces. En la última intervención le quitaron la bala y el ojo derecho. El 26 de diciembre fue dado de alta.

Ramos dijo que los policías que le dispararon tenían escopetas calibre 12 y describió a sus posibles atacantes: “El primero era delgado y de estatura normal. El de la derecha era alto, aproximadamente de 1.80 m. y de contextura robusto”.

La querella pidió investigar a los policías que dispararon por el delito de “lesiones gravísimas calificadas por haber sido cometido por personal de las fuerzas de seguridad con motivo y ocasión de sus funciones” y amplió la imputación al jefe de la Policía de la Ciudad, Carlos Kevorkian; al ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo; al secretario de Seguridad, Marcelo D’Alessandro y al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

También solicitó medidas de prueba, algunas de las cuales el juez Torres ya ordenó.

El magistrado dispuso que “con carácter de muy urgente” el director del hospital Santa Lucía le envíe una copia de la historia clínica de Ramos y “también el proyectil que le fuera extraído como consecuencia de la intervención quirúrgica practicada”. Además, citó a declarar como testigos para el próximo 25 de enero a dos personas que ayudaron a Ramos a ir al hospital.

Por último, le pidió a la Oficina de Transparencia y Control Externo de la Policía de la Ciudad que “a la mayor brevedad” identifique a los agresores de Ramos.

La querella también solicitó que el Cuerpo Médico Forense haga un informe sobre el tipo y gravedad de la lesión y cómo se produjo y que la Dirección de Policía Científica de Gendarmería Nacional realice una pericia balística sobre el proyectil que se sacó del ojo de Ramos para determinar si corresponde a los cartuchos reglamentarios de la Policía de la Ciudad. El juez dispuso que esas medidas se hagan una vez que reciba la historia clínica y el proyectil.

Torres investiga los violentos incidentes que dejaron más de 70 detenidos y la represión de la Policía de la Ciudad. En la causa están detenidos César Arakaki y Dimas Ponce, dos militantes del Partido Obrero que fueron fotografiados y filmados agrediendo con palos a oficiales de la fuerza de seguridad. Además, Sebastián Romero, el hombre que en el medio de la plaza disparó un mortero casero y ex candidato del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Santa Fe, está prófugo de la Justicia desde el 19 de diciembre.

También se investiga la actuación de la policía. Este martes volvió a ser detenido Dante Barisone, integrante del Grupo de Operaciones Motorizadas Federales (GOMF) que le pasó por encima con su moto al cartonero Alejandro Rosado cuando estaba tirado en el piso.

Barisone había sido detenido pero luego fue liberado porque hubo contradicciones en su identificación. Pero tras una denuncia por falso testimonio a dos policías se presentó a declarar como testigo el oficial que acompañaba a Barisone en la moto y dijo que él la manejaba. Después de esa declaración, el policía volvió a la cárcel.

En la causa también fue identificado el oficial Alfredo Luna como quien le tiró gas pimienta en la cara y le pegó con su bastón a un señor mayor que estaba parado sobre una vereda de las inmediaciones del Congreso durante la manifestación.

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